
La actitud occidental para con Rusia se basa en la suposición de que una presión continua sobre ese país obligará al régimen del Presidente Vladimir Putin a hacer concesiones o incluso provocará su desplome. Nada podría estar más alejado de la verdad.

La prudencia dicta que, pase lo que pase en Donetsk, Rusia no debe invadir.

Después de la elecciones a la Duma en diciembre, la situación política en Rusia cambió radicalmente. La actividad social ha aumentado considerablemente, y la nueva clase media rusa ha despertado.